Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos para Reflexionar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos para Reflexionar. Mostrar todas las entradas

VIAJE AL CORAZÓN



Bastami era uno de los más grandes sufíes de la India. Se proponía efectuar una larga peregrinación a La Meca, cuando se encontró con un instructor espiritual que le preguntó:

¿Por qué has de ir a La Meca?

 Para ver a Dios -repuso.

El instructor le ordenó:

Dame ahora mismo todo el dinero que   llevas contigo para el viaje.


Bastami le entregó el dinero, el instructor se lo guardó en el bolsillo, y dijo:

Sé que habrías dado siete vueltas alrededor de la piedra sagrada. Pues bien, en lugar de eso, da ahora siete vueltas a mi alrededor.

Bastami obedeció y dio siete vueltas alrededor del instructor, quien declaró a continuación:

Ahora sí has conseguido lo que te proponías. Ya puedes regresar a tu casa con el ánimo sereno y satisfecho, si bien antes quiero decirte algo más. Desde que La Meca fue construida, ni un solo minuto Dios ha morado allí. Pero desde que el corazón del hombre fue creado, ni un solo instante Dios ha dejado de habitar en él. Ve a tu casa y medita. Viaja a tu corazón.

  *El Maestro dice: Busca refugio dentro de ti. ¿Qué otro refugio puede haber?
La llave de la felicidad


El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.
Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cual sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. “?Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.
*Ciertamente la felicidad duradera es aquella que no depende de nada ni de nadie más que de uno mismo. Nuestra felicidad no dependerá de si conseguimos esto o lo otro, y lo mejor para conseguir ese fin, es ser realista y ver la realidad objetivamente.

El Rencor

¿Qué consigue el rencor?

Cuando alimentamos los rencores, morimos poco a poco



La hija llega y le dice a su padre:
¡Papá, ya no aguanto más a la vecina! Quiero matarla, pero tengo miedo que me descubran. ¿Puedes ayudarme con eso? 

El padre le responde:
Claro que si mi amor, pero hay una condición... Tendrás que hacer las paces con ella para que después nadie desconfíe de ti cuando ella muera. Tendrás que cuidarla muy bien, ser gentil, agradecida, paciente, cariñosa, menos egoísta, retribuir siempre, escucharla más... ¿Ves este polvito?, todos los días pondrás un poco en su comida. Así ella morirá poco a poco.

Pasados 30 días, la hija vuelve a decir al padre:
Ya no quiero que ella muera. La  amo. ¿Y ahora?, ¿cómo hago para cortar el efecto del veneno?.

El padre responde:
¡No te preocupes! Lo que te di fue polvito de arroz. Ella no morirá, porque el veneno estaba en ti.

Cuando alimentamos rencores, morimos poco a poco.
  • Aprendamos a hacer las paces con quienes nos ofenden y nos lastiman.
  • Aprendamos a tratar a los demás como queremos ser tratados.
  • Aprendamos a tener la iniciativa de amar, de dar, de donar, de servir, de regalar, y no solo querer ganar y ser servido.
Autor desconocido